Hace 6 años sufrí una rotura completa del ligamento cruzado anterior (LCA).
En ese momento era estudiante de fisioterapia y conocía el protocolo “estándar” para este tipo de lesión: la cirugía de reconstrucción del ligamento era una de las opciones habituales.
Después del diagnóstico, consulté con varios profesionales, tanto traumatólogos como fisioterapeutas, y recibí diferentes recomendaciones sobre el tratamiento quirúrgico y conservador.
Entendí que, independientemente de la opción elegida, la fisioterapia iba a ser una parte esencial del proceso. Por eso decidí darle una oportunidad a la rehabilitación antes de tomar una decisión definitiva.
Mi idea era sencilla: si la evolución era buena, podría continuar con un tratamiento conservador. Y si finalmente necesitaba cirugía, el trabajo de rehabilitación previo me permitiría llegar a ella en mejores condiciones.
¿Por qué elegí el manejo conservador?
En mi caso, la evolución con la rehabilitación fisioterapéutica fue muy positiva. Por eso decidí continuar por este camino.
No fue una decisión basada en un único factor, sino en varios aspectos de mi situación.
1. La funcionalidad de mi rodilla
Para mí, la funcionalidad de una rodilla no se puede valorar únicamente por la presencia o ausencia de una lesión en una imagen.
Hay varios elementos importantes: estabilidad, dolor, fuerza y rango de movimiento.
Con la rehabilitación conseguí recuperar un rango de movimiento completo, estar sin dolor y alcanzar unos niveles de fuerza y estabilidad muy similares a los de mi otra pierna.
Estos resultados fueron determinantes a la hora de decidir continuar sin cirugía.
2. Mi nivel de actividad y mis objetivos
No es lo mismo tener una vida sedentaria que llevar una vida activa o ser deportista profesional.
Yo siempre he llevado una vida muy activa y tengo una gran pasión por el deporte, aunque nunca he sido atleta profesional.
Lo importante para mí era que la funcionalidad de mi rodilla me permitiera continuar haciendo los deportes que me apasionan.
Y así ha sido.
He podido seguir practicando escalada, tenis, esquí y senderismo.
3. Las lesiones asociadas
Una lesión del LCA puede ir acompañada de daño en otras estructuras, principalmente meniscos y ligamentos laterales.
En mi caso, además de la rotura del LCA, tuve un pequeño desgarro del menisco interno, edema óseo en la tibia y una rotura del sóleo.
Sin embargo, una vez superada la fase aguda de inflamación, estas lesiones evolucionaron favorablemente y no me generaron dolor ni problemas posteriores.

4. La evidencia científica actual
La evidencia científica actual respalda que, en pacientes bien seleccionados, un programa de rehabilitación estructurado puede ofrecer resultados funcionales comparables a la cirugía de reconstrucción.
Esto no significa que la cirugía no sea necesaria en determinados casos.
La decisión entre un manejo quirúrgico y uno conservador debe basarse en las características individuales de cada paciente y no en un protocolo único para todas las personas.
Lo que esta lesión me enseñó como paciente y como fisioterapeuta
Han pasado ya 6 años desde mi lesión y he vuelto a esquiar, escalar, jugar al tenis y hacer senderismo sin tener que preocuparme por mi rodilla.
Pero hay algo que esta experiencia me ha enseñado especialmente:
la condición física no se mantiene sola.
Cuando dejo de priorizar mi condición física, esa rodilla es la primera en avisarme.
Esto me ha hecho entender que la recuperación no depende de un único gran esfuerzo, sino de la consistencia y el trabajo mantenido en el tiempo.

Una lesión como esta te deja algo muy claro: para mantener un cuerpo sano y favorecer la longevidad, la preparación física es imprescindible.
Tanto si te lesionas como si no.
Tanto si te operas como si no.
Lo positivo de haber pasado por una lesión grave es que me lo recuerda constantemente: mantener la salud y la condición física debe ser una prioridad.
El diagnóstico no cuenta toda la historia
Más allá de lo físico, esta experiencia también me enseñó que el contexto del paciente importa tanto como la lesión en sí.
Tomarse el tiempo necesario para elegir la mejor opción de tratamiento es fundamental, porque el tratamiento óptimo depende de la persona y no únicamente del diagnóstico.
Como fisioterapeutas, también tenemos un papel esencial en la educación de nuestros pacientes. Nuestra responsabilidad es ayudarles a comprender su situación, conocer sus opciones y participar activamente en la toma de decisiones.
La mejor decisión es siempre una decisión informada y personalizada, nunca una decisión tomada por defecto.
Una lesión no tiene por qué definir lo que puedes hacer.
Mi historia con el LCA es solo eso: mi historia.
No existe una única solución válida para todas las personas con una rotura del ligamento cruzado anterior. Cada caso debe valorarse teniendo en cuenta a la persona, sus objetivos, su nivel de actividad, las lesiones asociadas y su evolución.
Y, seis años después, hay algo que me alegra especialmente poder decir:
sigo haciendo aquello que me apasiona.
— Emily
Fisioterapeuta en Arbory Clinic
Nota: La experiencia de Emily es personal y no implica que el manejo conservador sea adecuado para todas las lesiones del LCA. La elección del tratamiento debe realizarse de forma individualizada junto con los profesionales sanitarios correspondientes.
Referencias:
- Frobell RB, Roos EM, Roos HP, et al. A randomized trial of treatment for acute anterior cruciate ligament tears. N Engl J Med. 2010;363(4):331-342. doi:10.1056/NEJMoa0907797.
- Frobell RB, Roos HP, Roos EM, et al. Treatment for acute anterior cruciate ligament tear: five year outcome of randomised trial. BMJ. 2013;346:f232. doi:10.1136/bmj.f232.
- Filbay SR, Bullock G, Russell S, et al. No Difference in Return-to-Sport Rate or Activity Level in People with Anterior Cruciate Ligament (ACL) Injury Managed with ACL Reconstruction or Rehabilitation Alone: A Systematic Review and Meta-Analysis. Sports Med. 2025;55(9):2191-2205. doi:10.1007/s40279-025-02268-5.
- Filbay SR, Rooney J, Cross T. The Cross Bracing Protocol: A novel non-surgical intervention to facilitate ACL healing. Aspetar Sports Medicine Journal. 2023.
- Filbay SR, Rooney J, et al. “The only way you're ever going to play sport again is if you go through surgery”: A mixed methods study exploring anterior cruciate ligament (ACL) injury treatment decisions from the perspective of 734 patients. J Sci Med Sport. 2025.
