Por qué aparece realmente el dolor cervical
1. Exceso de tensión por estrés
Respiras rápido, aprietas mandíbula y subes hombros. Todo eso carga los músculos del cuello sin que te des cuenta.
2. Posturas sostenidas (no “malas posturas”)
El problema no es cómo te sientas… es cuánto tiempo mantienes esa postura. El cuello no está diseñado para estar 6 horas mirando una pantalla sin pausa.
3. Falta de fuerza en la zona superior de la espalda
Trapecios medios, romboides y extensores cervicales débiles = el cuello hace el trabajo de todos.
4. Movimientos repetitivos sin compensación
Ratón, teclado, móvil, leer… todo delante del cuerpo. Poco contrapeso hacia atrás.
5. Respiración superficial
Si respiras solo con la parte alta del tórax, tus escalenos y esternocleidomastoideos trabajan de más.
Qué puedes hacer desde hoy para reducir molestias
1. Rompe el patrón cada 45–60 min
2 minutos: rota hombros, mira a lado y lado, respira hondo. Es suficiente para resetear el sistema.
2. Fortalece la parte alta de la espalda
Los tres imprescindibles:
- Remo con banda elástica
- Aperturas en forma de “T”
- Extensiones suaves de columna torácica
3–4 veces por semana. Sin excusas.
3. Ajusta la pantalla a la altura de los ojos
No es postureo, es biomecánica básica. Si la pantalla está baja, tu cuello trabaja el doble.
4. Respira lento
Prueba: 4 segundos inhalar + 6 exhalar durante 2–3 minutos.
Activa el sistema parasimpático y relaja musculatura profunda.
5. Muévete más, estira menos
El cuello mejora mucho más con movilidad suave y fuerza progresiva que con estiramientos eternos.
Cuándo pedir ayuda profesional
- Dolor que irradia hacia hombro o brazo
- Cefaleas tensionales frecuentes
- Rigidez que aparece cada mañana
- Hormigueo o pérdida de fuerza
- Episodios repetidos a lo largo del año
En Arbory hacemos una valoración completa para identificar la causa real y diseñar un plan adaptado (ejercicio, ergonomía y tratamiento específico según necesites).