Movilizaciones
Son técnicas manuales en las que el fisioterapeuta mueve de forma controlada las articulaciones para mejorar su movilidad, disminuir el dolor y recuperar la función.
- Rigidez tras una lesión o cirugía.
- Dolor articular (hombro, rodilla, cadera, tobillo, muñeca, dedos, columna, mandíbula).
- Recuperar rango de movimiento.
Un movimiento suave, a veces con cierta incomodidad si la articulación está muy rígida.
Fracturas recientes, procesos inflamatorios agudos o enfermedades articulares graves (como infecciones o tumores).
- Movilizaciones pasivas: El fisioterapeuta mueve la articulación sin que el paciente participe. Se usan cuando hay dolor, rigidez o el paciente no puede mover activamente (postcirugía, lesiones graves, etc.). Como las movilizaciones de Maitland.
- Movilizaciones activo-asistidas: El paciente intenta mover y el fisio ayuda o guía el movimiento. Indicado cuando el paciente empieza a recuperar fuerza y movilidad pero todavía no puede hacerlo solo. Como las movilizaciones de Mulligan.
- Movilizaciones activas: El propio paciente hace el movimiento bajo supervisión. Ideales para ganar fuerza, coordinación y movilidad funcional. Como las movilizaciones de Mckenzie.
- Movilizaciones accesorias: Son pequeños deslizamientos o tracciones que realiza el fisioterapeuta dentro de la articulación, no son movimientos voluntarios. Muy útiles en hombro, rodilla o columna, cuando la articulación “no rueda bien” y hay bloqueo. Como las movilizaciones de Kaltenborn.
- Movilizaciones de tejido blando: Se combinan con la fascia y músculos alrededor de la articulación para mejorar el movimiento global.
- Movilizaciones neurodinámicas: Movimientos específicos para “liberar” los nervios cuando están atrapados o irritados (ciática, túnel carpiano, cervicalgia irradiada).
- Movilizaciones oscilatorias o rítmicas: El fisio aplica movimientos cortos y repetitivos en una articulación. Se usan para disminuir dolor y relajar el tejido. Como las movilizaciones de Maitland.